Es sabido que en tiempos de campaña electoral los políticos salen de sus madrigueras por unos momentos y hacen como que se acercan al pueblo llano.
Como aquel candidato que paseaba en una fría noche de invierno por una de las zonas más "desfavorecidas" de su país. Caminaba lenta y parsimoniosamente entre aquellas chabolas, sonriendo a diestra y siniestra y saludando a los curiosos, protegido por sus guardaespaldas y ataviado con un carísimo abrigo de piel.
Bajo un puente vio a un mendigo acurrucado, tiritando, y preguntó a uno de sus secretarios.
- ¿Por qué tiembla ese hombre?
- Porque tiene frío, señor.
- Que curioso. ¿Y temblar le impide tener frío?